INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Publicado 05/03/2026

Miles de personas se desinstalaron ChatGPT tras su acuerdo con el Pentágono

Un acuerdo entre OpenAI y el gobierno de Estados Unidos provocó una reacción inmediata entre usuarios de la app. Las desinstalaciones crecieron de forma abrupta y miles de personas cancelaron sus suscripciones en medio de un debate global sobre el uso militar de la Inteligencia Artificial.
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Un acuerdo entre OpenAI y el gobierno de Estados Unidos provocó una reacción inmediata entre usuarios de la app. Las desinstalaciones crecieron de forma abrupta y miles de personas cancelaron sus suscripciones en medio de un debate global sobre el uso militar de la Inteligencia Artificial.

La relación entre las empresas de Inteligencia Artificial y los gobiernos volvió a quedar en el centro del debate internacional. En los últimos días, OpenAI enfrentó una fuerte reacción pública después de que trascendiera su colaboración con organismos de defensa de Estados Unidos.

El impacto fue inmediato: un aumento significativo en las desinstalaciones de ChatGPT, críticas en redes sociales y miles de cancelaciones de suscripciones pagas.

 

 

Según datos de la consultora de análisis de aplicaciones Sensor Tower, las desinstalaciones de la app de ChatGPT aumentaron aproximadamente un 295 % en Estados Unidos el 28 de febrero de 2026, pocas horas después de que se conociera el acuerdo entre OpenAI y el Departamento de Defensa estadounidense.

El dato fue citado por diversos medios internacionales de tecnología y refleja uno de los picos de abandono más abruptos que haya registrado la aplicación desde su lanzamiento.

Al mismo tiempo, distintos reportes periodísticos indicaron que más de 1,5 millones de usuarios cancelaron sus suscripciones pagas a ChatGPT en menos de 48 horas después de que se difundiera el acuerdo.

Aunque OpenAI no publicó cifras oficiales sobre la pérdida de usuarios, los datos de cancelaciones y desinstalaciones sugieren una reacción visible dentro de la comunidad digital.

 

 

El acuerdo que desató la polémica

El origen de la controversia fue la confirmación de que OpenAI aceptó colaborar con el gobierno de Estados Unidos en proyectos vinculados a seguridad nacional.

El acuerdo permitiría utilizar modelos de Inteligencia Artificial en entornos gubernamentales y sistemas clasificados, algo que generó críticas por el posible uso de estas tecnologías en contextos militares.

La polémica creció cuando trascendió que otra empresa importante del sector, Anthropic —creadora del chatbot Claude— habría rechazado firmar un acuerdo similar por razones éticas.

Esa diferencia de posicionamiento alimentó el debate sobre los límites del uso de la IA en defensa, vigilancia y conflictos armados.

 

 

La respuesta de OpenAI

Tras la reacción pública, el CEO de OpenAI, Sam Altman, intentó aclarar el alcance del acuerdo.

Según explicó, la colaboración con el gobierno estadounidense no incluye el desarrollo de armas autónomas ni el uso de IA para vigilancia doméstica de ciudadanos.

De acuerdo con la compañía, el objetivo sería apoyar tareas como análisis de datos, ciberseguridad y procesamiento de información para organismos estatales.

Sin embargo, para una parte de la comunidad tecnológica estas aclaraciones no alcanzaron para frenar las críticas.

 

Protesta digital y campaña en redes

En redes sociales comenzó a circular la consigna “Cancel ChatGPT”, impulsada por usuarios que cuestionan la participación de empresas de Inteligencia Artificial en proyectos militares.

Algunos especialistas sostienen que la reacción refleja una creciente preocupación global por el poder que están acumulando las empresas que desarrollan IA.

ChatGPT es utilizado hoy por cientos de millones de personas en todo el mundo, desde estudiantes y periodistas hasta programadores y empresas.

Por esa razón, cualquier decisión estratégica de OpenAI tiene impacto inmediato en el debate público sobre ética tecnológica y regulación de la Inteligencia Artificial.

 

 

¿Impacto real o reacción momentánea?

A pesar del aumento en las desinstalaciones, algunos analistas advierten que el impacto real podría ser menor de lo que sugieren los primeros titulares.

ChatGPT cuenta con una base global de cientos de millones de usuarios, por lo que incluso una pérdida de algunos millones representaría una proporción relativamente pequeña del total.

Además, los picos de desinstalación en tiendas de aplicaciones suelen reflejar reacciones momentáneas que luego se estabilizan.

En muchos casos, los usuarios continúan utilizando el servicio desde la web o vuelven a instalar la aplicación después de unos días.

 

Un debate que recién empieza

Más allá de la polémica puntual, el episodio refleja un fenómeno más amplio: la Inteligencia Artificial ya se convirtió en una herramienta estratégica para los gobiernos y la geopolítica global.

A medida que estas tecnologías se integran en sectores como defensa, seguridad, energía o inteligencia, las empresas tecnológicas enfrentan presiones crecientes para definir límites éticos sobre el uso de sus modelos.

El caso de OpenAI muestra que las decisiones sobre IA ya no son solamente tecnológicas o comerciales.

También son decisiones políticas que pueden afectar la confianza de millones de usuarios en todo el mundo.