INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Publicado 26/10/2026

La regulación de la inteligencia artificial avanza en el mundo: qué cambia para empresas, gobiernos y usuarios

Mientras la inteligencia artificial transforma la economía, el empleo y los servicios públicos, gobiernos de todo el mundo avanzan en nuevas regulaciones. La Unión Europea, Estados Unidos, China y Argentina desarrollan diferentes estrategias para proteger los datos personales, garantizar la transparencia y establecer responsabilidades. Especialistas advierten que el desafío será encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica, seguridad jurídica y derechos ciudadanos.
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Mientras la inteligencia artificial transforma la economía, el empleo y los servicios públicos, gobiernos de todo el mundo avanzan en nuevas regulaciones. La Unión Europea, Estados Unidos, China y Argentina desarrollan diferentes estrategias para proteger los datos personales, garantizar la transparencia y establecer responsabilidades. Especialistas advierten que el desafío será encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica, seguridad jurídica y derechos ciudadanos.

La expansión de la inteligencia artificial está impulsando cambios en las legislaciones de distintos países. El debate ya no se limita a las posibilidades de estas herramientas, sino que incorpora una pregunta central: quién controla los sistemas de IA y quién responde cuando sus decisiones afectan a las personas.

Desde la selección de trabajadores hasta su utilización en hospitales, bancos y organismos públicos, las aplicaciones se multiplican y generan nuevos desafíos relacionados con la protección de datos, los sesgos algorítmicos y la transparencia.

Según McKinsey, el 78% de las organizaciones utiliza inteligencia artificial en al menos una función de negocio. En Argentina, un estudio de Microsoft indicó que el 85% de las empresas medianas ya utiliza estas tecnologías y que el 87% de aquellas que las implementaron registró mejoras de productividad.

Clemencia Nicholson, CEO de Arbusta, empresa especializada en datos e inteligencia artificial, considera que establecer reglas claras resulta fundamental para consolidar el crecimiento del sector.

“Frente a la opción binaria de que exista una regulación o que no exista, es conveniente que exista para que haya previsibilidad y seguridad jurídica”, sostuvo.

 

 

Europa, Estados Unidos y China avanzan con diferentes modelos

La Unión Europea aprobó la Ley de Inteligencia Artificial (AI Act), que establece obligaciones según el nivel de riesgo de cada aplicación. Las herramientas utilizadas en ámbitos sensibles, como el empleo, la educación y determinados servicios esenciales, enfrentan mayores exigencias de transparencia, evaluación y supervisión humana.

Estados Unidos adoptó un enfoque diferente, apoyado en estándares técnicos y regulaciones específicas, mientras que China desarrolló normas sobre algoritmos, sistemas generativos y contenidos digitales.

Organismos internacionales como la UNESCO, la OCDE y Naciones Unidas también impulsan recomendaciones para promover una inteligencia artificial segura y respetuosa de los derechos fundamentales.

El desafío común es establecer mecanismos de control sobre tecnologías que evolucionan más rápido que los procesos legislativos.

 

Argentina comienza a definir sus propias reglas

En Argentina, el investigador del CONICET Ariel Vercelli identificó un crecimiento de las iniciativas públicas vinculadas con inteligencia artificial, especialmente desde 2022.

Su investigación Regulaciones e inteligencias artificiales en Argentina analiza programas gubernamentales, recomendaciones técnicas y proyectos legislativos orientados al desarrollo responsable de estas tecnologías.

En el Congreso Nacional se presentaron propuestas para establecer un marco legal específico. Una de ellas, impulsada por el diputado Juan Fernando Brügge, contempla clasificaciones de riesgo, evaluaciones de impacto sobre derechos humanos, mecanismos de revisión humana y obligaciones de transparencia.

Por su parte, la provincia de Buenos Aires aprobó el Marco Provincial para el Desarrollo, Uso y Gobernanza de la Inteligencia Artificial, que establece lineamientos para incorporar estas herramientas en la administración pública.

La iniciativa contempla mecanismos de evaluación de riesgos y un Registro de Inteligencia Artificial para identificar los sistemas utilizados por organismos estatales.

La incorporación de IA a la gestión pública plantea nuevas preguntas sobre el uso de datos ciudadanos, la transparencia de los algoritmos y la posibilidad de revisar decisiones automatizadas.

 

Las empresas advierten sobre los riesgos de regular demasiado o demasiado poco

Para las compañías tecnológicas, la incertidumbre regulatoria también puede convertirse en un obstáculo para las inversiones.

Martín Pilossof, cofundador de Prometheo, plataforma de gestión comercial basada en inteligencia artificial, considera que las normas pueden fortalecer la confianza de empresas y consumidores.

“Una regulación demasiado rígida puede frenar la innovación, especialmente en startups y pymes, mientras que la ausencia total de reglas puede generar desconfianza tanto en empresas como en consumidores”, explicó.

Uno de los principales desafíos para las empresas que operan en diferentes países es cumplir con normativas distintas sobre privacidad, almacenamiento y tratamiento de datos.

Hernán Mazzeo, CTO de Restart, compañía especializada en soluciones empresariales de inteligencia artificial, sostuvo que las regulaciones deberían establecer obligaciones proporcionales al impacto de cada tecnología.

“No debería regularse de la misma manera una herramienta que ayuda a ordenar documentos que un sistema que interviene en una decisión médica, financiera o laboral”, señaló.

Para el especialista, cuanto mayor sea el riesgo potencial sobre las personas, mayores deberán ser los controles y la supervisión humana.

 

 

El futuro de la inteligencia artificial también dependerá de quién establezca las reglas

La velocidad de evolución tecnológica representa uno de los principales desafíos para los gobiernos. Mientras los procesos legislativos pueden extenderse durante años, las empresas presentan nuevos modelos y aplicaciones en períodos cada vez más cortos.

El riesgo es que las regulaciones queden desactualizadas antes de que puedan aplicarse plenamente.

Sin embargo, las reglas claras también pueden favorecer la adopción de inteligencia artificial al ofrecer mayores garantías sobre la protección de datos, la seguridad y las responsabilidades legales.

Para países como Argentina, el desafío será construir un marco que permita desarrollar capacidades tecnológicas propias, atraer inversiones y proteger los derechos ciudadanos.

La discusión sobre la regulación de la inteligencia artificial no se limita a establecer restricciones: también define quién controla los datos, cómo se distribuyen las responsabilidades y qué garantías tendrán las personas frente a las decisiones automatizadas.

En definitiva, el futuro de la inteligencia artificial no dependerá solamente de la potencia de sus modelos, sino también de la capacidad de los Estados para establecer reglas que permitan aprovechar sus beneficios sin comprometer los derechos de la sociedad.