La agricultura argentina suma una nueva herramienta para avanzar hacia aplicaciones más precisas, rápidas y eficientes. El EAVision EA-J150, uno de los drones agrícolas de mayor capacidad del mercado, ya se comercializa en el país mediante la representación oficial de Next Siembra.
El equipo fue presentado formalmente durante Expoagro 2026, donde productores y contratistas pudieron conocerlo y observar demostraciones de vuelo. Su llegada marca, además, el lanzamiento de la nueva División Drones de la empresa argentina.
EAVision es una compañía china especializada en soluciones aéreas para la agricultura. Según informó el gerente comercial de Next Siembra, Adrián Bonfiglio, la marca ocupa actualmente el primer lugar en ventas de drones agrícolas en Estados Unidos. La afirmación corresponde a la representación comercial local y no fue acompañada por cifras públicas independientes de participación de mercado.

Una de las principales características del EA-J150 es su versatilidad. El drone puede configurarse para realizar aplicaciones de productos líquidos, distribuir semillas, fertilizantes y cebos, o transportar cargas.
Para pulverización incorpora un tanque de 70 litros, cuatro boquillas y dos bombas capaces de entregar un caudal máximo de 40 litros por minuto. El tamaño de las gotas se puede regular entre 10 y 300 micrones, mientras que el ancho efectivo de trabajo alcanza los 15 metros.
Para las aplicaciones de sólidos admite una carga nominal de 80 kilos. Esto permite utilizarlo en tareas de fertilización, siembra de pasturas y cultivos de servicio, especialmente en sectores donde una máquina terrestre presenta mayores dificultades de acceso.
La ficha difundida por Next Siembra señala una eficiencia máxima de hasta 39 hectáreas por hora, aunque el rendimiento efectivo dependerá del volumen aplicado, el cultivo, las condiciones ambientales, la configuración elegida y la logística de recarga.

El sistema de navegación es uno de los principales diferenciales tecnológicos del J150. El equipo combina un sensor LiDAR frontal con radares 4D de ondas milimétricas, cámara FPV y navegación de precisión.
El LiDAR puede detectar objetos a una distancia máxima de 150 metros, con un alcance efectivo exterior informado de 80 metros. Los radares superior e inferior amplían la percepción alrededor de la aeronave y permiten detectar obstáculos en todas las direcciones.
Mediante la combinación de estos sensores, el drone puede seguir el relieve, reconocer obstáculos y modificar automáticamente su trayectoria. El sistema fue desarrollado para trabajar incluso en ambientes complejos, como lotes irregulares, zonas con árboles o cultivos atravesados por cables.
EAVision asegura que el equipo puede identificar un cable de apenas un centímetro de diámetro a una distancia de hasta 25 metros bajo condiciones normales de operación. La compañía también destaca que la detección funciona durante tareas nocturnas.
La velocidad relativa máxima admitida por el sistema de esquive automático es de 13,8 metros por segundo, equivalente a unos 49,7 km/h. No obstante, la velocidad utilizada en cada aplicación debe adaptarse al caudal, la dosis, el ancho de trabajo y las condiciones del lote.
El EA-J150 utiliza una batería de 45.000 mAh. De acuerdo con la información del fabricante, ofrece alrededor de 12 minutos de autonomía de trabajo y puede recargarse del 30% al 95% en aproximadamente nueve minutos, siempre que se utilice el cargador y la fuente de energía adecuados.
El esquema fue pensado para operar mediante la rotación de dos baterías: mientras una impulsa el drone, la otra permanece conectada al cargador. El control remoto, por su parte, incorpora una pantalla de siete pulgadas y una autonomía declarada superior a ocho horas.
La aeronave posee una estructura plegable para facilitar su traslado y protección IPX6K, mientras que sus módulos cuentan con certificación IP67. Esto aporta resistencia frente al polvo, la humedad y el lavado posterior a las aplicaciones.

Los drones agrícolas no buscan reemplazar en todos los casos a los pulverizadores terrestres ni a la aviación agrícola. Su principal aporte aparece en situaciones específicas: suelos con falta de piso, cultivos altos, lotes pequeños o irregulares y sectores donde el ingreso de maquinaria convencional podría provocar daños.
También permiten realizar tratamientos puntuales sin generar huellas ni compactación y reducen la exposición directa del operario a los productos aplicados.
Con servicio técnico, capacitación especializada y disponibilidad local de repuestos, la llegada del EA-J150 amplía la oferta tecnológica disponible para productores y contratistas argentinos. Su desempeño definitivo deberá evaluarse en las diferentes condiciones productivas del país, pero su capacidad, autonomía operativa y sistema de navegación lo posicionan como uno de los lanzamientos más relevantes del segmento de drones agrícolas.