NUEVAS TECNOLOGÍAS

Publicado 12/01/2026

Los minerales que sostienen la tecnología de defensa

Desde radares y misiles hasta IA y submarinos nucleares, la superioridad militar del siglo XXI depende de una cadena silenciosa pero crítica: los minerales estratégicos. Su control redefine el poder global y expone nuevas vulnerabilidades geopolíticas.
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Desde radares y misiles hasta IA y submarinos nucleares, la superioridad militar del siglo XXI depende de una cadena silenciosa pero crítica: los minerales estratégicos. Su control redefine el poder global y expone nuevas vulnerabilidades geopolíticas.

La tecnología de defensa moderna ya no se define solo por el tamaño de los ejércitos o la cantidad de armas desplegadas. En el núcleo de la superioridad militar contemporánea hay un insumo menos visible, pero decisivo: los minerales críticos.

 Sin galio, germanio, litio, tierras raras o tungsteno, no existirían los radares avanzados, los misiles de precisión, los drones autónomos ni los sistemas de comando basados en inteligencia artificial. La guerra del siglo XXI se libra tanto en los campos de batalla como en las minas, las refinerías y las cadenas de suministro globales.

 

 

Sensores, radares y guerra electrónica

Los sistemas de detección y dominación electromagnética son hoy centrales en cualquier doctrina militar avanzada. Los radares AESA, los sistemas anti-interferencia y la guerra electrónica dependen de semiconductores compuestos y materiales de altísima pureza.

El galio es clave para los chips de nitruro de galio (GaN), esenciales en radares de última generación. El germanio se utiliza en óptica infrarroja y visión nocturna, mientras que el indio aparece en pantallas militares, sensores táctiles reforzados y sistemas de visualización en cabina. El silicio, aunque más conocido, sigue siendo la base de procesadores, sistemas de comunicación y electrónica crítica.

Aquí se juega una de las mayores tensiones geopolíticas actuales: China controla una porción dominante del refinado global de galio y germanio, minerales indispensables para la defensa occidental.

 

 

Misiles, sistemas hipersónicos y armamento avanzado

El desarrollo de misiles de largo alcance, armas hipersónicas y municiones de alta penetración exige materiales capaces de soportar temperaturas extremas, impactos cinéticos y estrés estructural continuo.

El tungsteno (wolframio) es central en penetradores y ojivas cinéticas. El titanio permite estructuras livianas y resistentes al calor, mientras que el níquel, el cromo y el molibdeno forman parte de superaleaciones utilizadas en motores, turbinas y componentes críticos.

La carrera hipersónica entre Estados Unidos, China y Rusia no es solo tecnológica: es también una competencia por asegurar el acceso a estos minerales.

 

 

Aviación militar y drones

Los aviones de combate de quinta generación y los drones autónomos concentran una enorme cantidad de minerales estratégicos por unidad.

El titanio es fundamental en aeronaves stealth como el F-35. El aluminio sigue siendo clave en estructuras, mientras que el carbono (grafito) se utiliza en materiales compuestos para reducir peso y firma radar. El litio alimenta baterías de UAVs y sistemas autónomos, y las tierras raras —como neodimio y disprosio— son esenciales para motores eléctricos de alta precisión y actuadores.

Cada drone moderno es, en términos materiales, una plataforma tecnológica intensiva en minería avanzada.

 

 

Comando, control, IA y ciberdefensa

La digitalización del campo de batalla transformó los centros de comando en verdaderos data centers militares. La Inteligencia Artificial aplicada a defensa, la fusión de sensores y la toma de decisiones en tiempo real dependen de infraestructura computacional crítica.

El silicio avanzado sustenta CPUs y GPUs militares; el tántalo se utiliza en capacitores de grado militar por su confiabilidad; el cobalto aparece en baterías de respaldo; el cobre en redes y transmisión segura; y el oro en contactos electrónicos donde el fallo no es una opción.

La guerra moderna, cada vez más, se decide en servidores tanto como en trincheras.

 

 

Submarinos, flotas y poder naval

En el ámbito naval, especialmente en submarinos, los materiales definen la supervivencia operativa. El níquel y el cobre son esenciales en aceros navales especiales y sistemas eléctricos. El titanio se utiliza en cascos resistentes a la presión extrema, mientras que las tierras raras alimentan sensores submarinos y sistemas de navegación inercial.

El control del fondo marino y de las rutas estratégicas vuelve a poner en primer plano la dependencia mineral de las grandes potencias.

 

 

Energía y disuasión estratégica

La disuasión nuclear sigue siendo un pilar del equilibrio global. El uranio continúa siendo central para armas estratégicas y propulsión naval nuclear. El torio aparece en proyectos de reactores avanzados, mientras que el boro se utiliza en blindajes contra radiación y control nuclear.

La energía, incluso en defensa, es un problema mineral.