Un cargamento sin precedentes
El BYD Changzhou transporta más de 5.000 unidades electrificadas, aunque la embarcación tiene capacidad para hasta 7.000 vehículos por viaje según informes portuarios y de comercio exterior. La descarga —que comenzará el lunes 19 de enero por la mañana— se realizará en el mismo muelle habitual donde operan la mayoría de los vehículos importados y exportados en Argentina.
Las unidades que llegarán a Argentina forman parte de un régimen especial de importación que exime del arancel extrazona del 35% a automóviles híbridos y eléctricos cuyo precio FOB no supere los USD 16.000, y el beneficio está vigente hasta 2029 inclusive.
Según estimaciones del mercado, ya habrían ingresado unas 15.000 unidades bajo este régimen durante 2025, y todo el cupo anual de 50.000 vehículos debería completarse antes del 31 de enero próximo.

Estrategia logística y expansión de BYD
A diferencia de otras automotrices, BYD —sigla de Build Your Dreams— ha optado por controlar su propia logística internacional enviando buques propios tipo Ro-Ro (“roll-on/roll-off”, donde los autos se embarcan y desembarcan por sus propios medios).
El Changzhou es el segundo de una flota de ocho cargueros propios que, en conjunto, podrían mover hasta 65.000 autos por viaje y proyectan transportar cerca de un millón de vehículos en 2026 alrededor del mundo.
Esta estrategia reduce la dependencia de fletes contratados a terceros y permite optimizar tiempos y costos en rutas clave para mercados emergentes como el argentino.

El desembarco de esta dimensión marca un hito en la presencia de la industria automotriz china en el país y pone de relieve dos fenómenos que están reconfigurando el mercado local:
Apertura importadora: el Gobierno nacional liberalizó la entrada de vehículos híbridos y eléctricos con beneficios arancelarios, lo que incentivó a marcas globales a traer más unidades y apostar por Argentina como destino estratégico.
Cambio competitivo: con la llegada de estos envíos masivos, modelos de marcas chinas podrían ganar volumen rápidamente frente a fabricantes tradicionales y locales, generando un debate sobre precios, oferta tecnológica y la competitividad de la industria automotriz nacional.

Mientras algunos analistas destacan que más oferta y tecnologías electrificadas pueden beneficiar al consumidor argentino con mayor variedad y potencial caída de precios, otros plantean que la industria terminal local puede verse presionada por el aumento de importaciones y la competencia con plantas productoras en la región.
El sector automotriz argentino representa un porcentaje significativo de la producción industrial y las exportaciones del país, con marcas establecidas desde hace décadas. Por eso, el efecto acumulado de estas importaciones masivas y la adaptación de las terminales locales a la nueva correlación de fuerzas internacionales serán elementos a seguir de cerca en 2026.