La estrategia de acumulación estatal se da en un contexto de deuda pública creciente, tensiones geopolíticas y desafíos de confianza en monedas fiduciarias tradicionales, aspectos que han impulsado a decisores públicos a contemplar activos digitales como parte de sus reservas oficiales, explican analistas.
De acuerdo con las últimas cifras disponibles al 2 de enero de 2026, estos son los principales gobiernos con mayores tenencias de bitcoin:

Estados Unidos no solo lidera el listado, sino que aumentó significativamente sus reservas en el último semestre, pasando de aproximadamente 198.000 BTC a más de 328.000 BTC entre julio y diciembre de 2025. Esta expansión responde, en gran parte, a bitcoins incautados en operativos contra actividades ilícitas y ahora gestionados por agencias federales.
América Latina: El Salvador sigue avanzando
En el caso de América Latina, El Salvador se destaca como la principal nación de la región en términos de tenencias oficiales, con 7.518 BTC unos US$680 millones. A diferencia de otros países que acumulan bitcoin a partir de decomisos o estrategias financieras, el caso salvadoreño responde a una política estatal deliberada: desde 2021 el país adoptó bitcoin como moneda de curso legal y ha incrementado sus reservas, incluso después de acordar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) medidas que limitan parte de su uso.

El presidente Nayib Bukele ha promovido activamente esta estrategia, y aunque enfrenta críticas por el impacto económico y político de su gestión, la acumulación de bitcoin forma parte de un plan más amplio para posicionar a El Salvador como un hub cripto.
A nivel global, figuras inesperadas como Bután o Emiratos Árabes Unidos aparecen entre los grandes acumuladores, reflejando una diversificación de estrategias soberanas frente a la incertidumbre económica internacional. Incluso gobiernos con economías más pequeñas han explorado la acumulación de criptomonedas como mecanismo de reserva o por ingresos vinculados a minería o iniciativas públicas.
La acumulación estatal de bitcoin plantea preguntas sobre el papel futuro de los activos digitales en las carteras oficiales, especialmente frente a un escenario macroeconómico con tasas de interés bajo presión, inflación en varios países y un dólar estadounidense en transición. Expertos señalan que si estos movimientos continúan, bitcoin podría consolidarse no solo como activo de inversión, sino como componente estructural de reservas públicas a largo plazo.