Dina Powell McCormick nació en El Cairo y emigró a Estados Unidos durante su infancia. Esa biografía —marcada por el cruce de culturas— se convirtió en una ventaja competitiva: construyó una carrera donde la diplomacia, las finanzas y la estrategia corporativa se retroalimentan.
No es una tecnóloga de formación, pero sí una arquitecta de poder: alguien que sabe cómo alinear intereses públicos y privados cuando hay miles de millones de dólares y decisiones de largo plazo en juego.

Dónde trabajó (y por qué importa)
Meta
En 2026 asumió como Presidenta y Vice Chair del gigante detrás de Facebook, Instagram y WhatsApp. Su rol está asociado a la ejecución estratégica, con especial foco en infraestructura, alianzas y capacidad de inversión para inteligencia artificial. En un momento donde el cuello de botella no es el algoritmo sino el compute, la energía y el capital, Meta eligió un perfil acostumbrado a negociar con Estados, fondos soberanos y grandes inversores.
Goldman Sachs
Pasó más de una década en el banco de inversión, con responsabilidades en áreas de impacto, inversión urbana y filantropía estratégica. Allí trabajó en programas emblemáticos como 10,000 Women y 10,000 Small Businesses, diseñados para escalar capital y oportunidades. Goldman fue su escuela de asignación de recursos y construcción de redes globales.
BDT & MSD Partners
Antes de desembarcar en Meta, ocupó un rol senior en este banco mercantil orientado a grandes patrimonios y familias empresarias. El puesto reforzó su perfil como interlocutora entre capital paciente y proyectos de largo plazo.
Gobierno de Estados Unidos
Directorios y sector civil
Integra boards corporativos y fundaciones relevantes, combinando mirada empresarial con agenda institucional.

Un perfil poco común (y muy buscado)
Powell McCormick sintetiza tres capacidades que hoy son críticas para las Big Tech:
Lectura geopolítica: entiende cómo se mueven los Estados y qué implican regulación, seguridad y diplomacia.
Disciplina financiera: sabe cómo estructurar inversiones, alianzas y compromisos de capital a gran escala.
Ejecución corporativa: no solo define la estrategia, sino que la convierte en proyectos operativos.
En la era de la IA, donde los data centers, la energía y el acceso a chips definen poder, este combo es oro.

Comparaciones clave: mujeres en puestos equivalentes
Sheryl Sandberg (Meta)
Como COO, Sandberg fue la gran ejecutora del modelo de negocios publicitario de Facebook. Powell McCormick ocupa un rol comparable en jerarquía, pero en otro ciclo histórico: menos foco en monetización y más en infraestructura estratégica para IA.
Ruth Porat (Alphabet)
De CFO a presidenta con mandato transversal sobre inversiones y capital. Ambas representan el mismo arquetipo: líderes que ordenan, priorizan y sostienen apuestas multimillonarias en contextos inciertos.
Condoleezza Rice y Susan Rice (Consejo de Seguridad Nacional)
Powell McCormick no fue National Security Advisor, pero su puesto como Deputy NSA for Strategy la ubicó en la misma mesa donde se definen prioridades globales. Comparte con ellas la lógica de poder real, no simbólico.
Diplomacia cultural (Departamento de Estado)
Su paso por ECA se inscribe en una tradición donde varias mujeres ocuparon ese rango, mostrando que su ascenso no fue excepcionalismo, sino continuidad de liderazgo femenino en áreas estratégicas.

Por qué importa para la agenda de IA y poder global
La designación de Dina Powell McCormick en Meta es una señal clara: la carrera por la IA se está financierizando y geopolítizando. Ya no alcanza con ingenieros brillantes; hacen falta ejecutivos capaces de negociar energía y territorio para data center, alinear capital privado con marcos regulatorios y gestionar relaciones con gobiernos y actores soberanos En ese tablero, Powell McCormick es una operadora central del nuevo poder tecnológico.