La carrera por la Inteligencia Artificial ya no se define solo por quién tiene el mejor modelo. El verdadero poder se está concentrando en quienes controlan toda la cadena de valor de la IA, desde los chips que entrenan los modelos, pasando por la infraestructura en la nube, hasta las aplicaciones finales que llegan a empresas y consumidores.
Un relevamiento de The Information muestra cómo nueve actores globales —Google, Microsoft, Amazon, OpenAI, Meta, xAI/Tesla, Nvidia, Apple y Anthropic— están expandiendo su presencia a lo largo del llamado AI Stack, la cadena de valor integrada. El dato clave: nadie quiere quedar atrapado en un solo eslabón.
Durante años, el negocio parecía dividido: unos diseñaban chips, otros vendían infraestructura cloud y algunos desarrollaban modelos de lenguaje. Hoy esa separación se desdibuja y el objetivo es claro: la integración vertical. Controlar el stack implica menos dependencia de terceros, mayor captura de valor y una ventaja estratégica frente a reguladores, competidores y clientes.

Los integrados totales: Big Tech sin fisuras
Google, Microsoft y Amazon se destacan como los actores más integrales en el ecosistema de la inteligencia artificial.
Estas empresas no solo se dedican al diseño y la utilización de chips propios, sino que también operan extensos clusters de entrenamiento, ofrecen servicios de alquiler de servidores de IA en la nube, proporcionan APIs para desarrolladores, despliegan modelos de lenguaje de gran escala (LLMs) de última generación y generan ingresos a través de aplicaciones empresariales y de consumo.
En esencia, estas compañías ofrecen una gama completa de servicios, desde la infraestructura hasta las soluciones listas para usar, satisfaciendo así las diversas necesidades del mercado.

OpenAI: del laboratorio al conglomerado
OpenAI ha evolucionado de ser un simple desarrollador de modelos a una entidad integral con una presencia diversificada en múltiples sectores. Su expansión abarca la infraestructura de entrenamiento, las APIs, las aplicaciones empresariales y de consumo, los dispositivos con IA e incluso la robótica humanoide.
Esta estrategia evidencia la búsqueda de autonomía por parte de OpenAI, minimizando su dependencia de socios y consolidándose como una plataforma completa.
Meta y xAI/Tesla: IA como extensión del hardware
Meta ha decidido adoptar un enfoque abierto en el desarrollo de software, al tiempo que continúa avanzando en diversas áreas, incluyendo infraestructura, aplicaciones de consumo, dispositivos portátiles y robótica humanoide.
Por otro lado, xAI/Tesla opera bajo un paradigma diferente, considerando la Inteligencia Artificial no como un producto independiente, sino como el núcleo cognitivo de vehículos, robots y sistemas físicos.
En este contexto, el desarrollo de un humanoide se perfila como un componente fundamental de su estrategia empresarial a futuro.
Nvidia: el rey del silicio que sube en la cadena
Nvidia ostenta una posición dominante en el segmento más crítico de la arquitectura de software: los chips de IA. Sin embargo, evidencia una estrategia empresarial clara: la diversificación más allá de la simple provisión de hardware. La empresa está expandiendo su presencia en los siguientes ámbitos:
* Clusters de entrenamiento de IA de alta capacidad.
* Desarrollo de soluciones de software avanzadas para la optimización del rendimiento de los chips.
* Creación de plataformas integrales que faciliten la implementación y gestión de aplicaciones de IA.
* Participación indirecta en el desarrollo de robótica humanoide a través de la provisión de soluciones de cómputo y software.
En el contexto actual de la IA, el control de los recursos de cómputo se traduce en la capacidad de dictar el ritmo de la innovación y el progreso tecnológico.

Apple y Anthropic: estrategias más selectivas
Apple continúa con su estrategia tradicional, la cual se caracteriza por el control del hardware, el énfasis en la experiencia del usuario y la integración de Inteligencia Artificial en sus dispositivos propios.
Anthropic se distingue como el actor más “puro” en el sector, enfocándose exclusivamente en el desarrollo de modelos de lenguaje, APIs y aplicaciones, sin la posesión de infraestructura propia ni hardware.
Su principal fortaleza reside en su capacidad técnica, mientras que su principal riesgo radica en la dependencia de terceros para el soporte de su infraestructura.
La ilustración del AI Stack revela tres conclusiones fundamentales:
La Inteligencia Artificial se ha consolidado como una infraestructura estratégica, comparable en importancia a sectores como la energía o las telecomunicaciones.
La integración vertical se ha convertido en la principal ventaja competitiva en el mercado actual.
El futuro del sector tecnológico no se limita únicamente al software; abarca también hardware, datos, computación en la nube, dispositivos y robótica.