GOBIERNO

Publicado 09/01/2026

Estados Unidos se retira de organismos climáticos clave: el impacto silencioso sobre la tecnología, los datos y la innovación global

El presidente Donald Trump ordenó la salida de Estados Unidos de 66 organismos internacionales, entre ellos tratados y agencias centrales para el cambio climático, la energía y la cooperación científica.
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El presidente Donald Trump ordenó la salida de Estados Unidos de 66 organismos internacionales, entre ellos tratados y agencias centrales para el cambio climático, la energía y la cooperación científica.

La decisión incluye a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), según informó Wired en Español.

El argumento oficial de la Casa Blanca sostiene que estos organismos ya no responden a los intereses nacionales de Estados Unidos, resultan “irrelevantes” o entran en conflicto con una agenda centrada en soberanía y prioridades internas. Sin embargo, más allá del plano diplomático, la medida abre un frente tecnológico con consecuencias profundas y poco visibles.

 

 

El quiebre tecnológico detrás de la decisión

La salida de estos espacios no solo implica un retroceso político: afecta directamente a la infraestructura tecnológica global que sostiene la ciencia climática y la transición energética. Estados Unidos es —o era— uno de los principales financiadores y proveedores de:

  • Modelos climáticos avanzados, que dependen de supercomputación, simulaciones y desarrollo de software científico.

  • Redes globales de datos, alimentadas por satélites, sensores oceánicos, estaciones meteorológicas y sistemas de observación terrestre.

  • Estándares tecnológicos compartidos, clave para energías renovables, eficiencia energética y almacenamiento.

Sin la participación estadounidense, estas plataformas pierden recursos, interoperabilidad y, en algunos casos, continuidad operativa.

 

 

Tecnología, IA y datos: lo que queda en riesgo

Uno de los impactos más sensibles se da en el cruce entre cambio climático y Inteligencia Artificial. El IPCC y organismos asociados utilizan cada vez más IA para mejorar proyecciones, detectar patrones extremos y optimizar políticas públicas. La retirada de Estados Unidos puede implicar:

  • Menor acceso a datasets masivos de alta calidad.

  • Retrasos en el desarrollo de algoritmos predictivos para eventos extremos.

  • Fragmentación tecnológica entre bloques geopolíticos, con estándares incompatibles.

Esto no frena la innovación, pero la desplaza: China, la Unión Europea y consorcios privados podrían ocupar ese vacío, redefiniendo quién controla la tecnología climática del futuro.

 

Un retroceso que no es solo ambiental

Críticos, científicos y referentes políticos coinciden en que la medida supone un retroceso histórico en la lucha contra la crisis climática. Pero el punto clave es otro: debilita la arquitectura tecnológica global que permite medir, anticipar y mitigar el problema.

Sin datos compartidos, sin modelos comunes y sin cooperación técnica, la tecnología deja de ser una herramienta colectiva y pasa a ser un activo geopolítico más.