Según el informe, Estados Unidos produce apenas alrededor del 10 % de los semiconductores que consume, a pesar de utilizar aproximadamente una cuarta parte de la producción mundial. Esta fuerte dependencia en proveedores extranjeros —especialmente asiáticos— crea vulnerabilidades en sectores críticos como defensa, telecomunicaciones, energía y atención médica.
El gobierno considera que chips sofisticados —incluidos aquellos clave para inteligencia artificial y sistemas militares avanzados— no deben importarse masivamente sin fortalecer la industria local primero. La declaración presidencial subraya que la política comercial es ahora un instrumento de seguridad nacional tanto como económico.

La estrategia definida por la Casa Blanca contempla dos etapas
El presidente ordenó al secretario de Comercio y al Representante de Comercio de EE. UU. que intensifiquen las negociaciones con aliados y socios comerciales para asegurar acuerdos que reduzcan la dependencia externa sin sacrificar la cooperación tecnológica global.

La orden ejecutiva firmada por Trump
Aunque el impuesto del 25 % entrará en vigor en enero de 2026, no se aplicará a importaciones destinadas a fortalecer la cadena interna: equipos usados en centros de datos estadounidenses; commponentes para reparaciones o reemplazos; chips para investigación y desarrollo local; usos civiles e industriales no relacionados con centros de datos y aplicaciones públicas o gubernamentales que contribuyan al abastecimiento doméstico de tecnología
Esta ventana abierta busca evitar que la política arancelaria frene la innovación en Inteligencia Artificial y otras tecnologías emergentes, un tema clave para sectores económicos y de seguridad que dependen de estos componentes.
Repercusiones globales
La decisión estadounidense se enmarca en una serie de acciones comerciales expansivas —incluidas investigaciones bajo la misma Sección 232 sobre otros sectores sensibles— que han generado tensión en las relaciones comerciales internacionales. Coyunturas recientes sugieren que Washington procura reconfigurar su estrategia externa, priorizando la reducción de la vulnerabilidad en cadenas de suministro críticas.
Además, medidas recientes como la revocación de ciertas exenciones de exportación hacia China y el control de envíos de equipos de fabricación de chips reflejan un enfoque más rígido sobre el acceso a tecnología de punta por parte de competidores estratégicos.

Impacto técnico y sectorial
Para la industria global del chip, esta medida implica costos más altos de importación para ciertos semiconductores avanzados, especialmente aquellos usados en aplicaciones de alta performance.
Ademas, impacta positicamente en los incentivos para inversiones en plantas y cadenas productivas dentro de EE. UU., con posibles oportunidades para fabricantes que planeen expansión local.
Analistas anticipan que estas políticas pueden estimular una mayor regionalización de la producción de semiconductores, potencialmente acelerando tendencias donde Estados Unidos, Europa y Asia compiten por capacidades productivas estratégicas.