Durante más de una década, las empresas de software consolidaron su posición como pilares del crecimiento tecnológico, impulsadas por modelos de suscripción escalables y un flujo constante de ingresos previsibles. Sin embargo, en el último año estas firmas han experimentado fuertes retrocesos en Bolsa, destacándose caídas superiores al 30% en gigantes como Salesforce, Adobe y ServiceNow desde principios de 2025, destaca el WSJ.

El repliegue reciente de las acciones de software está directamente ligado a la emergencia de una nueva tendencia de inversión orientada a la Inteligencia Artificial. Herramientas como Claude Code, que prometen reducir drásticamente los tiempos de desarrollo de software mediante IA, están alterando la percepción del valor tradicional del sector.
Analistas señalan que la narrativa ha evolucionado desde la expectativa de que la IA beneficie a las empresas de software hacia una preocupación creciente de que esta misma tecnología podría reemplazar muchos de sus modelos de negocios actuales. “El relato ha cambiado drásticamente”, destaca Rishi Jaluria, analista de software en RBC Capital Markets.

El índice S&P compuesto por acciones de software de pequeña y mediana capitalización ha mostrado pérdidas superiores al 20%, con el ritmo de caída acelerándose en las últimas semanas tras anuncios de nuevas soluciones de IA generativa.
Además, los inversionistas están observando con cautela otros indicadores del sector tecnológico más amplio: las acciones de hardware y componentes vinculados a tecnología también sufrieron retrocesos recientemente tras una recomendación cautelosa del sector por parte de Morgan Stanley, según Reuters.
Algunos expertos ya comparan la dinámica actual con fenómenos históricos como la burbuja puntocom de finales de los 90, aunque con diferencias sustanciales: la tecnología de IA tiene aplicaciones comerciales reales y un profundo impacto productivo, a diferencia del optimismo especulativo de entonces.

No todos interpretan las caídas como un signo de decadencia. Firmas de inversión como Thoma Bravo ven el desplome de las valoraciones como una oportunidad de compra estratégica, especialmente en nichos de software especializado —tales como ciberseguridad o gestión empresarial— que consideran bien posicionados para capitalizar la transición a la IA.
Esta visión sostiene que el valor intrínseco de las empresas con ventajas competitivas claras debería resurgir conforme los mercados ajusten sus expectativas y se estabilicen las condiciones macroeconómicas.
Con próximos informes de ganancias de gigantes tecnológicos como Apple, Meta Platforms y Microsoft en el horizonte, y una reunión de la Reserva Federal que no anticipa cambios en las tasas de interés, los próximos trimestres serán clave para medir si el interés por las acciones de software puede recuperarse o si el giro hacia la IA marcará una reconfiguración más permanente de las carteras de inversión en tecnología.