El empresario Elon Musk presentó nuevos detalles sobre Terafab, el proyecto conjunto de Tesla y SpaceX para fabricar chips avanzados destinados a inteligencia artificial y robótica. Según explicó durante una conferencia con inversores, el objetivo es comenzar la producción a gran escala durante el tercer trimestre de 2028.
La iniciativa forma parte de una estrategia para reducir la dependencia de proveedores externos en un mercado donde la demanda de capacidad de procesamiento continúa impulsando inversiones en infraestructura tecnológica.

El complejo proyectado en Texas pretende integrar fabricación avanzada, encapsulado y pruebas de semiconductores, incluyendo procesadores lógicos y chips de memoria.
El objetivo declarado es alcanzar una capacidad equivalente a un teravatio de potencia de cómputo por año, una meta extraordinariamente ambiciosa que todavía debe superar importantes desafíos industriales.
Musk adelantó que los primeros chips experimentales podrían estar funcionando entre mayo y junio de 2027, en las instalaciones de investigación de Terafab en Austin.
Sin embargo, el empresario reconoció que los plazos son extremadamente exigentes y que no existe garantía de cumplirlos.
El proyecto se desarrolla en un contexto de competencia por el control de las tecnologías fundamentales para la inteligencia artificial.
Empresas como Nvidia dominan segmentos estratégicos del mercado de procesadores, mientras que TSMC concentra capacidades fundamentales de fabricación avanzada.
Terafab busca que Tesla y SpaceX tengan mayor control sobre el desarrollo y la producción de los componentes que necesitan para sus sistemas tecnológicos.
Uno de los principales obstáculos será conseguir equipos especializados de fabricación, especialmente las máquinas de litografía ultravioleta extrema producidas por la empresa neerlandesa ASML.
Intel también anunció su participación en la iniciativa, aunque todavía no se conocen los detalles operativos de esa colaboración.

La fabricación de semiconductores avanzados requiere inversiones multimillonarias, conocimientos especializados y procesos industriales que habitualmente demandan varios años.
Por eso, el éxito de Terafab dependerá tanto de la capacidad tecnológica como de la disponibilidad de maquinaria, proveedores y personal especializado.
Si el proyecto alcanza sus objetivos, Musk podría fortalecer la integración entre inteligencia artificial, robótica, vehículos eléctricos y tecnología espacial.
No obstante, el cronograma sigue siendo una proyección empresarial y no una capacidad industrial demostrada.