La biotecnología reúne en Buenos Aires nueve proyectos que buscan avanzar hacia su aplicación productiva. Sus propuestas abarcan tratamientos experimentales, insumos para diagnóstico, agricultura sostenible y tecnologías ambientales. Participan del Science to Innovation Award 2026, una iniciativa de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología que forma parte de Crossing Over LATAM BioExpo.
El encuentro se desarrolla del 21 al 23 de octubre en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, con participación de investigadores, empresas, universidades e inversores. La convocatoria del premio tiene alcance latinoamericano y busca acercar proyectos científicos a posibles socios tecnológicos y comerciales.
El objetivo tiene una dimensión industrial: identificar investigaciones con posibilidades de convertirse en bienes o servicios y acompañar su transferencia. Las bases contemplan tecnologías con prueba de concepto validada o niveles de madurez tecnológica entre 5 y 8.
La selección está organizada en tres áreas. En salud participan Ad.P60, una plataforma de inmunoterapia génica para tumores cerebrales dirigida por Marianela Candolfi; la producción de Bst polimerasa para pruebas diagnósticas, a cargo de Martín Edgardo Rinaldi Tosi; y un inhibidor experimental de la enzima ACSL4, vinculado con tumores y resistencia a fármacos, dirigido por Ernesto Jorge Podestá.
En agroalimentos fueron preseleccionados SoyGreen, de Fabricio Cassán; un bioinsumo basado en un microorganismo con múltiples beneficios, de Patricia Folgarait; y Biösphera, de Luis G. Wall.
El área ambiental reúne biofiltros para arroyos urbanos, de Bárbara Marion Gómez; Bioeleven, de Analía Funes Peleitay; y una propuesta para convertir furfural en biometano mediante nanoagregados, de Alexander Menesses Jacome. Según el cronograma oficial, las presentaciones están previstas para el 21 de octubre, los finalistas se comunicarán el 22 y la premiación será el 23.

Dos casos permiten observar cómo estas iniciativas conectan capacidades científicas con actividades productivas argentinas. SoyGreen surgió de investigaciones de la Universidad Nacional de Río Cuarto y el CONICET sobre bacterias asociadas al cultivo de soja. La tecnología busca combinar la fijación biológica de nitrógeno con una reducción de las emisiones de óxido nitroso. La documentación de la universidad describe el trabajo con una empresa especializada en microbiología agrícola para avanzar hacia el escalado y la validación del producto. Es un ejemplo de cómo la experiencia agropecuaria puede aportar tanto un problema concreto para investigar como un ámbito donde probar una solución.
Bioeleven conecta otra actividad regional con la innovación: la vitivinicultura mendocina. El emprendimiento creado por Gabriela Negri y Analía Funes desarrolla materiales a partir de orujo de uva y otros descartes agroindustriales. En una entrevista publicada en enero por Wines of Argentina, sus fundadoras describieron aplicaciones en accesorios, diseño y embalajes, además de las dificultades para ampliar la producción. En este caso, la transformación de residuos en materiales ya permite discutir procesos, clientes y costos industriales concretos.
Las trayectorias muestran que el paso hacia el mercado puede adoptar formas diferentes. Una terapia experimental necesita demostrar seguridad y eficacia antes de su eventual autorización. Un insumo diagnóstico debe ofrecer calidad y resultados reproducibles. Un biomaterial, además de cumplir los requisitos aplicables, debe sostener sus propiedades y costos cuando aumenta el volumen de fabricación. La selección reúne esas posibilidades, pero no permite asumir que todos los proyectos enfrentan las mismas etapas.
El premio apunta a facilitar ese recorrido. El ganador recibirá una medalla, mentoría estratégica y una agenda con fondos de inversión para identificar oportunidades de financiamiento. Las bases no establecen una inversión automática ni una suma de dinero garantizada para producir la tecnología. También incluyen entre los criterios de evaluación la factibilidad, la aplicación práctica y la posibilidad de escalar los resultados.
Para Argentina, el interés de esta agenda reside en conectar su investigación con cadenas productivas donde ya existen experiencia, empresas y demanda. El agro, la salud y las industrias alimentarias pueden ofrecer oportunidades para desarrollar proveedores, fabricar insumos y generar nuevas actividades.
La selección abre una instancia de visibilidad y vinculación. Su impacto deberá medirse después: en acuerdos de transferencia, validaciones, capacidad de producción y soluciones que lleguen a usuarios y clientes.